martes, 15 de julio de 2008
Estíbaliz González
Hola a quien sea, para arrancar con este blog de historias de otros una pequeñita propia: conocí hace más de diez años como condiscípula a una chica cántabra de la que luego no volví a saber, llamada Estíbaliz González y de la que recuerdo dos cosas: que tenía la virtud de hacer la mejor quesadilla que he probado nunca y una aficción, leer y después de haber leído anotar sus párrafos e incluso sus páginas enteras favoritas de los libros en una suerte de cuadernos que pronto se convirtieron en legión...para ella va, donde quiera que esté el brindis inicial de este blog. Porque Lecturas felices será ese espacio para la gourmandise del lector, un reader´s digest pero más digerido, más feliz...
Julio Camba


izq. Khedive Ismail
centro. Ferdinand de Lesseps
dcha. Lord Palmerston
Ya me alegra empezar con un gallego...
Julio Camba (1882-1962) contó con este gracejo cómo se construyó el Canal de Suez:
Julio Camba (1882-1962) contó con este gracejo cómo se construyó el Canal de Suez:
[..] Ya saben ustedes que Inglaterra no veía con buenos ojos el proyecto de Lesseps, considerándolo como un ardid de los franceses para acercarse al Oriente. Lord Palmerston enviaba uno tras otro toda suerte de emisarios al Cairo para impedir que el khedive autorizase las obras pero, como dijo Talleyrand, no hay medio de hacer una buena política con una mala cocina y los diplomáticos ingléses carecían en absoluto de imaginación culinaria. El khedive estaba ya harto de asados al horno, a la brasa y a la llama; de verduras cocidas, de papillas y de confituras, cuando recibió un día en su palacio una cazuela de macarrones que sabían a gloria. Era un presente de Fernando de Lesseps, quien, conociendo la debilidad del príncipe por la pasta sciutta, se había provisto, a su paso por Italia, de un cocinero digno de Lúculo. Desde aquel día memorable, el canal de Suez pudo considerarse ya como cosa hecha. El khedive empezó a dar de lado a los ingleses y se pasaba la vida en casa de Lesseps comiendo macarrones a todo pasto: macarrones al sugo, macarrones al burro, macarrones al pomodoro, macarrones a la boloñesa, macarrones al gratin, etcétera, etcétera, hasta que, en el optimismo de una de aquellas formidables macarronattas, se decidió, por fín, a autorizar la construcción del canal. [...]
Leer más en CAMBA, Julio. Haciendo de República. Ed. Completa, Luca de Tena Ediciones, Madrid, 2006.
http://www.juliocamba.com/
http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Camba
http://www.arrakis.es/~corcus/republica/articulos/camba011934.htm
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